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jueves, 6 de septiembre de 2012

Consejos para los que visitéis Chicago con la beca de verano de la Universidad de Granada



Aeropuerto

Cuando lleguéis a Chicago lo mejor para llegar a Loyola es coger un taxi, pero a la vuelta, lo más barato (y entretenido si vas acompañado) es coger la línea roja (metro) hacia Downtown, y hacer transbordo en Jackson para coger la línea azul dirección aeropuerto. El viaje dura poco más de hora y media y hay que cargar con las maletas en un par de escaleras a la hora de hacer el transbordo, pero el simple hecho de tener que subir y bajar semejante peso ha provocado unas buenas risas entre todos nosotros, además de que te ahorras los $30 o $40 que cuesta ir en taxi.

Comida en el Simpson

Lo más básico es saber que por mucho que quieras vas a poner algo de peso como no te cuides. Este año, lo que nos pasó a todos es que vimos que con el dinero que teníamos no nos daba para hacer más de una comida al día, así que cuando íbamos sencillamente arrasábamos con todo lo que pillábamos. Pero antes o después terminábamos volviendo a tener hambre, por lo que siempre comprábamos algo en el CVS o 7-11 (si te surge la oportunidad, el Aldi esta unos bloques más al sur y los precios son unas cinco veces más baratos).

Aunque seguramente te pasará como a nosotros, lo que te recomiendo es que no abuses mucho del dispensador de todo tipo de bebidas con gas ni de las patatas fritas, pues son básicamente lo que más engorda. La pasta suele estar buena, y cuando hacen pollo con arroz o verduras es simplemente genial. Cuando el arroz lo hagan “solo” (sin pollo ni salsa para acompañar) no vale la pena, a no ser que encuentres otro plato con salsa, en cuyo caso podrías mezclarlo y estaría bien. Las pizzas que llevan carne no están muy bien, pero las vegetarianas son simplemente una delicia. El resto de carnes intenté no probarlas mucho, pero alguna vez que otra me atreví y me llevé una buena sorpresa. De los postres creo que no es necesario decir nada, seguro que tardas poco en descubrir los helados y las galletas de chocolate ;)

Transporte público

La eterna duda y discusión entre todos los compañeros. ¿Cogemos el bus o el tren/metro? En el bus se llega antes por norma general, el 147 te lleva express desde Sheridan hasta Michigan Avenue. Pero como te pille “rush hour” puedes tardar una hora en llegar a tu destino. Además, entrar en el bus implica llevar mínimo sudadera y pañuelo para el cuello, el aire acondicionado está exageradamente fuerte.

El metro lo malo que tiene (o al menos ha pasado este verano) es que está de obras por renovación de las vías. Las primeras semanas lo más normal era llegar a la estación y enterarnos de que teníamos que coger el metro en la dirección opuesta, para llegar a otra parada en la que poder coger la dirección que queríamos por culpa de las obras. Y normalmente, cuando por fin conseguíamos montarnos en la dirección adecuada, el tren paraba de repente entre dos paradas un cuarto de hora porque tenían que despejar las vías. Aunque tengo que decir que las dos últimas semanas dejó de pasar tan a menudo, y pudimos cogerlo con más frecuencia. También están los “locos”. Por si no los sabíais, Chicago es una ciudad un poco peligrosa y llena de locos, los cuales parecen tener una cierta predilección por darse paseos en el metro, cosa que no pasa en el bus. Aun así, yo siempre fui con cuidado por la calle y no tuve ni un solo incidente, fue una experiencia genial y sin un solo problema (:

La gente

Que no os dé vergüenza, aquí nadie habla tan mal el inglés como para ello. Lanzáos y hablad, conoceréis a muchos estudiantes de Loyola y practicaréis el inglés, tanto oyendo como hablando. Conoceréis a chavales a los que no les importa repetiros un poco más lento lo que han dicho, ni les molesta vuestro acento de extranjero. Mi consejo sobre todo es ese: moveos  hablad, no tengáis miedo. La finalidad, entre otras cosas, es aprender inglés, ¿verdad?  Pensad siempre que para hablar español tendréis tiempo de sobra, y aunque penséis que no será así, pasaréis mucho tiempo con vuestros compañeros españoles. Si os surge la oportunidad de cenar con americanos en vez de con españoles, aprovechadla. Descubriréis muchas cosas de los americanos y podréis charlar con ellos y hacer buenas amistades.

La comida en Estados Unidos

Bueno, creo que este es sin duda uno de los temas más populares cuando hablamos de Estados Unidos. Es verdad que quien quiere (y tiene dinero) puede comer muy bien en esta ciudad, tienen algunos platos realmente increíbles (la tarta de manzana y el "strawberry pretzel jelly" son increíbles). Pero por norma general, la comida aquí no es la mejor que he probado, y muchísimos americanos están realmente obesos. En el comedor de la universidad en verano hay bastantes chavales de 12-15 años, que forman parte de un campamento. Tanto a la hora del almuerzo como de la cena, lo más normal es ver como estos chavales beben un par de vasos de coca cola, toman dos o tres trozos de pizza, se hacen una hamburguesa con sus correspondientes patatas fritas y, de postre, un helado (sin exagerar, lo he visto con mis propios ojos). Y en el comedor hay ensalada, arroz y pasta, además de otras carnes más saludables como el pollo. ¿Es que no están concienciados realmente de lo que es una alimentación sana? ¿Es culpa del gobierno por no concienciar de este problema desde niveles tan básicos como la escuela primaria?

Por otro lado, también he notado que en este país, quien no está obeso, está obsesionado con tener una dieta saludable y hacer ejercicio todos los días. Algunos lo llevan al extremo, pero tengo que reconocer que en este país si no estás constantemente atento de lo que estas comiendo, engordas con una facilidad increíble. La gente no puede permitirse comprar verduras y cocinar en casa, así que por menos de $5 entran en cualquier cadena de comida rápida y cenan. El problema empieza cuando este tipo de comidas se convierte en una rutina.

El problema del azúcar: en un país en que todo está excesivamente azucarado, tampoco es muy difícil entender cómo puede engordar la gente. En locales de comida rápida, por menos de $1 puedes llenar tu vaso de Coca Cola, Gatorade y otras bebidas del estilo las veces que quieras, y por otro dólar acompañar tu hamburguesa de una gran cantidad de patatas fritas con mantequilla. No me malinterpretéis, me encanta la Coca Cola y la verdad es que las patatas fritas son uno de mis puntos débiles, pero no entiendo como puede la gente tomar tanta bebida de este tipo en todas las comidas del día.